En las conversaciones que cada uno de nosotros tiene con sus cercanos, un tema recurrente es cómo hemos cambiado como país. Y es una realidad tangible, que podemos comprobar a través de diferentes estudios que lo muestran de manera objetiva.
Para comprender la sociedad desde una perspectiva integral, es útil analizarla en tres aspectos fundamentales: económico, social y político. Esto nos permite tener una visión más clara de quiénes somos hoy. Nos declaramos nostálgicos de cómo éramos, con una visión algo pesimista del futuro. Nos impacta ver cómo el costo de la vida sube cada día, y cómo aumenta el número de migrantes. Este fenómeno no es exclusivo de Chile, sino que se observa en toda Latinoamérica. Según un estudio reciente de Ipsos, presentado hace pocos días bajo el título “Entendiendo al consumidor latinoamericano”, estas dinámicas son comunes a nivel regional.
Desde una perspectiva social, nos preocupa profundamente el uso que hacen los gobiernos de nuestros datos personales (83%) y como los usan las empresas (60%). El cambio climático también es una preocupación creciente, aunque es más profunda entre los segmentos más jóvenes, quienes reconocen que estamos encaminados a un desastre ambiental (72%). La mayoría de ellos espera que los gobiernos actúen para mitigar este problema (85%).
Al analizar la situación en Chile específicamente, vemos que somos el país más afectado de la región por el envejecimiento de la población, y, al mismo tiempo, nos declaramos como el país más estresado. Estamos ante la llegada de las dos primeras generaciones completamente digitales, donde podemos destacar como lo más interesante, que muestran patrones similares en todos los países de la región. Según Chilescopio 2024, estas nuevas generaciones buscan trabajar principalmente para tener una buena calidad de vida, privilegiando aspectos más valóricos y personales.
Un factor transversal en todos los segmentos es la búsqueda del bienestar y la seguridad, que se presentan como motivaciones prioritarias para levantarse cada mañana. En cuanto a las marcas, valoramos atributos como la honestidad, el cumplimiento y la innovación (más del 88% Chilescopio 2024). La confianza es un pilar fundamental, sin espacio para negociaciones. Las marcas deben demostrar compromiso, no solo hablar de él. La experiencia del consumidor, especialmente aquella asociada a la sensación de bienestar, es vista como el pilar más importante en esta relación (Chilescopio 2024).
Por otro lado, la confianza en el sistema político sigue cayendo, y hay una creciente sensación de pérdida de representatividad por parte de las élites políticas. Existe una desconexión profunda entre las autoridades y la población, lo que genera una oportunidad para que las marcas se conviertan en un canal legítimo para representar a los consumidores de Latinoamérica. Según Ipsos, “Entendiendo al consumidor latinoamericano”, el 53% de los consumidores latinoamericanos afirma esto, con un crecimiento de 22 puntos en los últimos 10 años.
Comprendiendo que somos consumidores complejos, debemos tener en cuenta que las decisiones de compra se toman rápidamente, enfrentando una sobrecarga de estímulos que genera cansancio. Para conectar con este consumidor complejo, las marcas deben tener una visión clara y sólida, sin perder de vista que, en su día a día, las personas enfrentan problemas simples. Y, en última instancia, buscan soluciones que les brinden bienestar.